miércoles, 25 de febrero de 2015

El uso responsable del deporte a nivel popular

Hola ESENCIALES, esta entrada en nuestro blog lleva el mismo nombre que la ponencia que realizamos el pasado día 21 de febrero, en las II Jornadas sobre Salud y Deporte, organizadas por Eventos Deportivos de Viajes El Corte Inglés, dentro de las actividades programadas con motivo de la Feria del Corredor de la Zurich Maratón de Sevilla 2015 en FIBES.


Ya con la resaca de los 42 Km., viéndolo con cierta perspectiva y habiendo leído mil y una opiniones, comentarios, críticas y artículos sobre la carrera creemos que es momento de sacar nuestras propias conclusiones y reafirmarnos en nuestro posicionamiento con el fin de poder extender buenos hábitos de práctica deportiva entre la población.

Leyendo la entrada en el blog de nuestros amigos de MedRunning "¿Qué leches pasó en la Maratón de Sevilla?" nos hemos parado a reflexionar sobre los motivos que han llevado a casi 3000 corredores a no completar la distancia.

Es cierto que en este abultado grupo están incluidos todos los que no realizaron los 42.195 metros, pudiendo ser personas que no asistieron, corredores que decidieron realizar tan sólo parte de la prueba, bien saliéndose en algún punto del recorrido o bien incorporándose con la carrera ya avanzada, y los que nos atañan a nosotros, que son los que tomaron la salida y por diferentes razones no pudieron llegar a la meta.

Los motivos para no terminarla pueden ser de diversa índole: una desdichada lesión, los relacionados con las condiciones climatológicas, enfermedad, accidente, preparación insuficiente...

Desde aquí no queremos señalar a la falta de competencia como el único motivo, pero dada la tendencia que está tomando el atletismo popular, los testimonios que nos detallan nuestros colegas de MedRunning y lo que pudimos presenciar los componentes de Esencia, vamos a orientar nuestra propuesta hacia esas personas que arrastradas por la moda del running, la presión social o el mero desconocimiento se han aventurado a enfrentarse a este reto sin contar con la preparación apropiada.

La maratón es la prueba atlética de mayor exigencia, donde se pone al cuerpo y a la mente al límite, realizando un esfuerzo intenso de varias horas. Por lo tanto, es normal que el 100% de las personas que se inscriben a esta prueba no la concluyan aunque tengan una dilatada experiencia.

¿Cualquier persona puede correr un maratón? Probablemente sí, pero con la debida preparación previa, respetando los periodos de adaptación de su organismo y siempre guiado por un profesional de la actividad física. Aún así, no es garantía de éxito. Ya en este blog hemos dedicado alguna entrada a este tema "¿Puedo correr una maratón?", "¿Por dónde empiezo?" o "¿Cómo entrenar para la maratón?".

El fenómeno del running está suponiendo un hito histórico, con un crecimiento exponencial, donde los propios protagonistas no están preparados para asumir semejantes estímulos. Es fácil pensar que para correr tan sólo hace falta ponerse unas zapatillas y salir a la calle, pero, ¿la gente sabe cuánto y cómo debe correr?.

Esas respuestas las pueden responder la gran cantidad de profesionales cualificados de la actividad física y el deporte con los que cuenta este país.

Debemos considerar el principio de individualidad como la base de cualquier planificación deportiva. Cada persona reúne una serie de características que le hacen único y hacen que lo que a uno le pueda venir bien para mejorar a otro no le haga el mismo efecto.


Al igual que no existe aquello de "aprenda inglés en 15 días", tampoco podemos hacer caso a "corra una maratón en 2 meses". Ningún cuerpo, con sus características genéticas, de género, edad, patologías, hábitos, etc. puede asumir el estrés generado por una maratón viniendo de un estado de sedentarismo sin la adecuada progresión.



No existe una progresión cerrada que le valga a todo el mundo, pues a cada persona le va a llevar un tiempo diferente las adaptaciones que se esperan al seguir un plan de entrenamiento. Estamos hablando de que alguien que ha llevado siempre un estilo de vida sedentario quiere mejorar su calidad de vida y va a someter a su organismo a impactos, cambios de tensión vascular, incremento de la frecuencia cardiaca, activación metabólica...

La propuesta que realizamos para este tipo de situación queda representado en el siguiente gráfico:


No existe una temporalidad que sea común para todo el mundo, habrá personas que pasen de un estadio a otro en más o menos tiempo, siempre dependiendo de su nivel de asimilación de los nuevos estímulos a nivel cardio-vascular, osteo-articular, muscular, metabólico...

El primer paso es realizarse un reconocimiento médico que garantice que goza de un buen estado de salud para realizar ejercicio físico, y después hay que ponerse en manos de profesionales de la Actividad Física y del Deporte.

Una buena base, si no tenemos experiencias previas, la crearemos a través de caminatas. Largos paseos que empiecen a activar el metabolismo de las grasas, tonifiquen la musculatura implicada y generen un nuevo hábito.

La progresión natural antes de lanzarnos a correr directamente sería alternar tramos caminando con fases corriendo. Con el paso de las semanas iremos reduciendo el tiempo que caminamos e incrementando el de carrera. Con esto evitaremos experiencias traumáticas que pueden desembocar en lesión o en abandono.

10 minutos, 20 minutos, 30 minutos. Cuando lleguemos a esta cifra corriendo ya podremos ponernos metas por distancias, por ejemplo los 5 K. puede ser un objetivo bastante asequible.

Paralelamente no habremos olvidado el trabajo de desarrollo de la fuerza muscular, de coordinación, de técnica de carrera y la flexibilidad.

En esta fase generalmente es cuando se van viendo unos avances más rápidos, por lo que se llega a las distancia popular por excelencia de los 10 K con relativa facilidad. Es en este punto cuando ya el corredor está preparado para afrontar una carrera popular con garantías.

Sabemos por experiencia que de los 10 K. a la Media Maratón nada más hay que "calentarse" un poco con los amigos para verse inscrito en una. Desde Esencia recomendamos que se disfrute un par de años de las carreras populares, que el organismo se adapte a los nuevos hábitos y que no es conveniente quemar etapas.

Cuando se dé el salto a los 21 K., para nuestro parecer la distancia más bonita y saludable, es bueno haber llegado con una progresión adecuada y asimilar esta distancia, adquiriendo experiencia durante al menos 2 años.

¿Quién no ha corrido una media y no ha pensado en hacer una maratón? Una maratón no son dos medias. Así es, resulta muy atractiva la idea de convertirse en maratoniano, movido por la moda de correr, por las historias que cuentan los compañeros, por retos personales, por superación, por competitividad... Hay tantos motivos para enfrentarse a los 42 K. como personas que sueñan con ella.

Llegados a este punto todo corredor debería tener un hábito adquirido durante al menos los últimos 3 años, de un mínimo de 3 sesiones de entrenamientos semanales, es conveniente que tenga experiencia en los 21 K. y esté adaptado a ella, y sea capaz de correr durante 2 horas sin ningún problema.

Volviendo al tema que habría este post, ¿creen que todos los que tomaron la salida el pasado 22 de febrero contaban con la condiciones mínimas para afrontar una maratón?.

Aquellas personas que quieren avanzar mucho en poco tiempo están poniendo en juego su salud, y le están haciendo un flaco favor a la imagen y al prestigio de una prueba con tanto nombre.

En Esencia nos posicionamos a favor del fenómeno running, pero llevada de la manera adecuada, sin saltarse etapas. El objetivo no debería ser avanzar muy rápido para tener que parar en poco tiempo por sobreentrenamiento o por lesión. Lo ideal es que se adquieran hábitos saludables y se integren como estilo de vida innegociables, que perduren en el tiempo, dotando de años a la vida y de vida a esos años.

Recuerda que entrenar con Esencia marca la diferencia.